Fort Dauphin

Legado francés y portugués 
Una aventura zoológica 
Una escala en la ruta de Las Indias

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Fort Dauphin

Una reserva natural para explorar

Los cruceros MSC por Sudáfrica podrán llevarte hasta la punta sur de la hermosa isla de Madagascar. Tu barco atracará en Fort Dauphin (Tolagnaro). Como puede verse desde las ruinas de dos puertos, uno portugués y el otro francés, Fort Dauphin vigila desde hace 500 años este tramo de costa desde donde salen barcos rumbo a India.

El nombre colonial de Tolagnaro y los nombres franceses de las calles muestran el origen francés de este pequeño puerto, construido en el siglo XVII y conservado en su estado original. Hoy en día Fort Dauphin es, sobre todo, un excelente punto de partida para las excursiones naturalistas de MSC Cruceros.

Entre las principales atracciones turísticas de Fort Dauphin destacan el Jardín Botánico de Saiadi y el Jardín Botánico y Zoológico de Nahampoina (actualmente una reserva natural). Allí, a apenas 10 km de la ciudad, podrás sumergirte en la flora original de Madagascar y admirar a los animales autóctonos, como tortugas y otros reptiles, además de los adorables lémures.

Otra excursión te llevará a unos 85 km de Fort Dauphin, a la Reserva Privada de Berenty. Situada a orillas del río Mandrare, esta reserva es probablemente la zona protegida más famosa de Madagascar.

Los verdaderos protagonistas de esta reserva natural son de nuevo los cientos de lémures que la habitan, aunque puede que también avistes murciélagos de la fruta y otros animales durante tu paseo por los senderos de la reserva.

Otro fascinante lugar objeto de una excursión más aventurera es la Baie des Galions (bahía de los galeones), donde podrás imaginar fácilmente a los barcos repletos de especias y tesoros que navegaban por las aguas de Fort Dauphin a mediados del siglo XVII.

Visitas imprescindibles en Fort Dauphin

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    Madagascar

    Una reserva natural del tamaño de todo un condado
    Una reserva natural del tamaño de todo un condado

    Un crucero por Madagascar a la búsqueda de lo extravagante y de lo exótico rara vez decepciona. Este gigantesco y verde laboratorio de teorías de la evolución se separó de África hace tanto tiempo que ha desarrollado una asombrosa variedad de flora y fauna endémicas.

    Muchas de sus especies son realmente peculiares, desde gecónidos que se camuflan a la perfección hasta camaleones y ranas de colores chillones. Pero los protagonistas de unas vacaciones en Madagascar, las criaturas que todo el mundo quiere ver, son los acrobáticos lémures, de grandes ojos y tierna mirada.

    Incluso los paisajes tienen algo sobrenatural: si los recorres a lo ancho y a lo largo, te sorprenderán los extraños pináculos dentados, las colinas con bultos y los imponentes baobabs. La cultura malgache también es muy peculiar. A día de hoy, aún sobreviven muchas de las costumbres lingüísticas y culturales de los primeros habitantes de la isla, que eran malayo-polinesios. Los visitantes oirán hablar a menudo de fady, que quiere decir “tabú”: hechos que deberían evitarse por miedo a ofender a sus antepasados y alterar así el equilibrio del mundo.

    Por ejemplo, señalar un objeto sagrado o bañarse en algunos ríos, es fady. Ser cuidadoso con esas costumbres te ganará su respeto, y es fundamental si te invitan a algún ritual tradicional como el Famadihana, el Regreso de la Muerte.